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miércoles, 7 de mayo de 2014

Un gatito blanco coqueteando con la cámara





¿Recuerdan a Luna?, en entradas anteriores hablé de ella, una gatita negra con manchas blancas, bueno, Luna se convirtió en madre, y entre los gatitos que tuvo está ese gatito blanco con manchitas negras, lo contrario de su mamá.  Es todo un modelo ante la cámara pues se quedaba quietico.




lunes, 7 de abril de 2014

Pichones

Mi madre me llevó a dar una vuelta por su lugar de trabajo, y me dijo: "Quiero mostrarte algo..." Entonces me mostró unos pichones que estaban en un pequeño arbolito, me dijo con emoción que ve desde lejos cuando los padres los alimentan y que pronto dejarán el nido, tomé un par de fotos para compartirlas con ustedes.  Liliana.





miércoles, 5 de marzo de 2014

Poema: Un perro ha muerto




 Para todos aquéllos que tuvieron que decirle adiós a un mejor amigo...

UN PERRO HA MUERTO
 

Mi perro ha muerto.
Lo enterré en el jardín
junto a una vieja máquina oxidada.

Allí, no más abajo,
ni más arriba,
se juntará conmigo alguna vez.
Ahora él ya se fue con su pelaje,
su mala educación, su nariz iría.
Y yo, materialista que no cree
en el celeste cielo prometido
para ningún humano,
para este perro o para todo perro
creo en el cielo, sí, creo en un cielo
donde yo no entraré, pero él me espera
ondulando su cola de abanico
para que yo al llegar tenga amistades.

Ay no diré la tristeza en la tierra
de no tenerlo más por compañero,
que para mí jamás fue un servidor.

Tuvo hacia mí la amistad de un erizo
que conservaba su soberanía,
la amistad de una estrella independiente
sin más intimidad que la precisa,
sin exageraciones:
no se trepaba sobre mi vestuario
llenándome de pelos o de sarna,
no se frotaba contra mi rodilla
como otros perros obsesos sexuales.
No, mi perro me miraba
dándome la atención que necesito,
la atención necesaria
para hacer comprender a un vanidoso
que siendo perro él,
con esos ojos, más puros que los míos,
perdía el tiempo, pero me miraba
con la mirada que me reservó
toda su dulce, su peluda vida,
su silenciosa vida,
cerca de mí, sin molestarme nunca,
y sin pedirme nada.

Ay cuántas veces quise tener cola
andando junto a él por las orillas
del mar, en el invierno de Isla Negra,
en la gran soledad: arriba el aire
traspasado de pájaros glaciales,
y mi perro brincando, hirsuto, lleno
de voltaje marino en movimiento:
mi perro vagabundo y olfatorio
enarbolando su cola dorada
frente a frente al Océano y su espuma.

Alegre, alegre, alegre
como los perros saben ser felices,
sin nada más, con el absolutismo
de la naturaleza descarada.

No hay adiós a mi perro que se ha muerto.
Y no hay ni hubo mentira entre nosotros.

Ya se fue y lo enterré, y eso era todo.


Pablo Neruda

viernes, 26 de octubre de 2012

La historia de Janices



   Cuando supe la historia de esta linda perrita que había sufrido tanto, no dudé en quererla compartir con todos ustedes, las imágenes que compartiré son bastante fuertes, debido al mal estado en el que se encontraba esta criaturita, afortunadamente en el mundo aún existen personas de buen corazón, pienso que si existieran más personas como ellos nuestro planeta sería mejor.

   Antes que nada vaya mi aplauso a la hermosa labor que está haciendo Claudia Marulanda, quien nos relata la historia a continuación:

"El día de ayer conocí este caso de Yuri Hilario y Monika Cortegana, ellas tomaron las fotos y buscaban ayuda, lamentablemente en casos así nadie quiere comprometerse más allá de lo necesario, bueno yo he decidido ayudarlas, ellas son jóvenes y no son rescatistas, por ello yo las apoyare con el caso.
 
   Entre el día de ayer y hoy pude conseguir 135 soles de (4 amigas) para poder llevarla aun veterinario, el día de hoy fue llevado a Veterinaria Zarate, donde el Dr. Mirko. se canceló el taxi de ida (15 soles), esta perrita ya ha sido operada, se le ha retirado el tumor y mandado a biopsia, asimismo se le han tomado muestras de sangre, tiene aparentemente un fractura en pata trasera y estaba llena de garrapatas.  Este día es decisivo, estaré colgando los gastos realizados, en tres días tendremos resultados y sabremos realmente si hay esperanzas para luchar por ella.

Toda ayuda es necesaria, si deseas ayudar puedes comunicarte conmigo al 975476976 o escribirme a clauditaaa18@hotmail.com o puedes llamar a Yuri o Monika al 961848351, o al 985117545.
El número de cuenta es BCP 193-20978028025 (pero por favor deben informar el monto y decir que es para la boxer ya que yo tengo otros casos propios) todo sera publicado. TRANSPARENCIA ANTE TODO!
"








   Como pueden ver esta historia tuvo un final feliz, y Janices fue adoptada, por desgracia pasó días de rechazo a causa de su enfermedad, sus dueños la habían echado a la calle, así es nuestra sociedad cuando algo ya no les "sirve" lo tiran, olvidando el cariño que un animalito les haya brindado en el pasado y lo fieles que éstos le hayan sido, nuestra raza humana tiene mucho que aprender sobre lealtad y respeto, a un amigo jamás se le abandona y menos cuando está pasando por un amargo momento, en el caso de Janices, Dios puso personas (ángeles diría yo) que le ayudaron a reponerse y a ser nuevamente una perrita feliz. Seamos fieles a nuestros amigos, no sólo con los humanos sino aquéllos que llamamos mascotas...no sólo estemos en las buenas, estemos también en las malas, así comprobaremos que nuestra amistad es genuina.  Con amor, Liliana.

jueves, 20 de septiembre de 2012

La historia de Libertad, el Águila



   Esta es la historia de Jeff, un hombre con una gran sensibilidad que se encontró en 1998 con un águila con las dos alas rotas en cuatro partes. Sin embargo, él decidió darle la oportunidad de vivir y la llevó al centro veterinario. Luego, tomó sobre sí la responsabilidad de brindarle cuidados y atención. Hablaba con ella animándola a luchar por su recuperación y la alimentó durante semanas por medio de un tubo.

  Un mes y medio después, se tomó la decisión que si el ave no se sostenía por sí sola en sus patas, tendrían que ponerla a dormir para no prolongar sus sufrimientos. El día señalado Jeff fue a visitarla, pensando que sería tal vez por última vez, pero allí estaba ella, de pie por su cuenta, una gran y bella Águila. Y le dieron el nombre de Libertad. Como sabían que no podía volar, Jeff consiguió un guante de entrenar con una correa para sujetar la pierna del águila y empezaron a hacer programas de educación para las escuelas.

    En el año 2000, a Jeff le diagnosticaron linfoma no-Hodgkin, en la etapa 3. Tuvo que recibir ocho rondas de un severo tratamiento de quimioterapia. Durante todo ese tiempo, Jeff pensaba en Libertad, en su empeño por vivir y sentía que ella venía durante su sueño para ayudarle a luchar contra el cáncer. Cuando al fin fue para el último diagnóstico le dijeron que la enfermedad había desaparecido. Jeff nos cuenta:

“Así que lo primero que hice fue levantarme y llevar a la chica grande a dar un paseo. Era una mañana con niebla y muy fría. Quería ver si se atrevía a volar aunque fuera un vuelo corto. Fui con una correa para sujetar la pierna del Águila con un anillo para fijarlo a la correa de mi mano…y salimos frente a la parte superior de la colina. Yo no había dicho ni una palabra a Libertad, pero de alguna manera lo sabía. Ella me miró y me envolvió con sus inmensas alas hasta donde yo podía sentir su presión y toda su fuerza en mi espalda - yo estaba envuelto por las alas de el águila. Entonces me tocó la nariz con su pico y se quedó mirándome con sus ojos, quedándose allí muy tranquila por no sé cuánto tiempo. Emprendió un corto vuelo y regresó a mí. Ese fue un momento mágico. Hemos sido amigos del alma cada vez desde que llegó a mi vida Esta es un ave muy especial”.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

La historia de Capitán.



   Desde que murió su amo se fue de la casa para estar cerca de él, aunque nadie le indicó dónde estaban los restos. Cada día, a las 6 de la tarde, se acuesta junto a la lápida y se niega a regresar a su hogar

    Pocos días después del 24 de marzo de 2006, cuando Miguel murió, Capitán decidió abandonar la casa donde vivía, en la ciudad cordobesa de Villa Carlos Paz. El perro que él había llevado al hogar como una sorpresa para su hijo, a pesar de la
tibia oposición de Verónica, su esposa, se fue sin rumbo cierto ante la inaceptable ausencia de su amo.

    Al tiempo volvió, olfateó cada rincón y se fue. “Se quedó un tiempo viviendo afuera, a unos metros, a mitad de cuadra de la casa”, cuenta Verónica. Evidentemente, al ver que Miguel no regresaba, el perro, un mestizo con algo de ovejero alemán, lo fue a buscar. Claro que al ver que ya no estaba en la calle, Verónica y su hijo, Damián, lo pensaron muerto, o adoptado por otra familia.

    Sin embargo, su destino no había sido ninguno de los que ellos pudieran imaginar: “Cuando fuimos con mi hijo al cementerio, lo encontramos ahí. Damián comenzó a gritar que era Capitán y el perro se nos acercó ladrando, como si llorara”, relató Verónica al diario La Voz.

    Cuando ya fue tiempo de regresar al domicilio, ambos quisieron recuperar a Capitán, con la idea que volviera al calor y la seguridad del hogar. Pero tras varios intentos frustrados de arrastrarlo hacia la casa, aceptaron su deseo. Capitán se quedó en el cementerio, con Miguel. Nadie aún se explica cómo, si Miguel murió en el hospital de Carlos Paz y su cuerpo fue trasladado desde allí a una casa velatoria, muy lejos de su vivienda, el perro supo dónde descansaban los restos de su dueño. Según el relato de la familia, ni ese día ni ningún otro el perro los siguió hasta el cementerio.

    “El domingo siguiente volvimos a visitar la tumba de Miguel y el perro estaba ahí. Esa vez nos siguió, en el regreso, porque habíamos ido caminando. Se quedó un rato con nosotros en casa pero después volvió al cementerio”, cuenta Verónica. Hoy, definitivamente, el cementerio es el hogar de Capitán. Y así lo avalan varios testimonios.

    Marta vende flores allí y asegura que el perro llegó en enero de 2007. “Tenía una pata delantera quebrada. Llamamos al veterinario, le dimos antiinflamatorios y los chicos le entablillaron la pata. Se ha hecho querer y come lo que le damos”, afirma. “Se ve que quería mucho a su amo, hace muchos años que está acá. Va a su casa, pero vuelve. Muchas veces lo quisieron llevar pero se viene para acá”, señala.

    Aquella Verónica reticente a la presencia de un animal en la casa, admite que ahora le produce mucha emoción verlo. “Todos me dicen que es una gran historia. Yo creo en la fidelidad del perro. Pero ahora lo veo con mucho más afecto. Me da mucha ternura. Nunca lo voy a comparar con mi esposo pero siento que él está con mi marido”, expresa.

    Su hijo, Damián, tiene ahora 13 años y también era dueño del perro, pero aceptó su voluntad sin rencores. “Cuando lo trajimos era chiquito. Yo también era chico y me encontré con la sorpresa de que mi papá había traído ese regalo”, recuerda. “Lo quise traer a casa varias veces pero él se vuelve al cementerio. Si quiere estar ahí, me parece bien que se quede: está cuidando a mi papá”, asegura.

    Una madrugada, Capitán llegó a la casa alrededor de las 4. “Había familiares y uno de ellos me avisó que tocaban la puerta. Cuando salí, lo vi. Entró, se quedó un rato pero después quiso irse”, cuenta Verónica.

    Héctor Baccega es el director del Cementerio municipal de Villa Carlos Paz. No sólo da crédito a esta historia, sino que además, añade un elemento que la hace aún más increíble: “El perro apareció acá solo y dio vueltas por todo el cementerio, hasta que llegó también solo a la tumba de su dueño. No lo llevó nadie hasta ahí. Y eso no es todo: cada día, a las seis de la tarde, va y se acuesta frente a esa tumba”, precisa.